Aceitón Venegas: “El Estado tiene el deber de hacerse cargo”

Por Leslie Ayala Castro / La Nación

“Me sacaron de la UTE junto a otras mujeres, nos pusieron en una línea de fusilamiento, los militares nos apuntaron, contaron 1, 2 y 3 y dispararon al aire. Yo pensé que había muerto”, cuenta esta víctima.

Han pasado 36 años y aún en la mente de Iris Aceitón Venegas resuenan los gritos descargados por los militares que la detuvieron la mañana del 12 de septiembre de 1973 desde la Universidad Técnica del Estado (UTE). Los mismos uniformados que luego la golpearon salvajemente, la torturaron y la hicieron víctima de un simulacro de fusilamiento.

“Cobardes. Putas marxistas. Flojos de la Unidad Popular (UP). ¡Desde ahora van a tener que empezar a trabajar!”, son algunos de los alaridos que esta mujer de 59 años tiene como recuerdo de ese momento, de su ilegal aprehensión y del daño sicológico que la acompaña.

“Cuando oí que el Presidente electo Sebastián Piñera le decía a la gente de la Concertación que no era tan malo levantarse temprano a trabajar, recordé ese momento. Me dio mucho coraje y volví a sentir que los miedos siempre surgen, es muy difícil superarlos”, relata Iris, quien sólo tenía 23 años cuando fue despojada de sus sueños de ser profesora de Castellano.

Pese a todo lo vivido, Iris Aceitón sacó adelante a su familia y cuando llegó la democracia no pidió ayuda estatal alguna.

“Siempre sentí que los beneficios tenían que ser para los que más lo necesitaban. Quizás pequé de ingenua, pero no quise inscribirme la vez pasada en la Comisión Valech, porque dentro de todo a mí me había ido bien. Me postergué por otros que quizás lo requerían más”, así explica Aceitón el porqué no aparece en los registros de la primera sesión de esta comisión en el año 2003 y que fue reabierta ayer por un plazo de seis meses.

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Esta feliz madre y esposa explica que cambió de parecer cuando entendió que ella también tiene derecho a ser reparada en todos los aspectos.

“El Estado tiene el deber de hacerse cargo de lo que nos y me ocurrió. Yo no lo busqué. No era una delincuente y aun así estuve presa. Cuando me sacaron de la UTE junto a otras mujeres nos pusieron en una línea de fusilamiento, nos hicieron cerrar los ojos y militares nos apuntaron con sus armas, contaron 1, 2 y 3 y dispararon al aire. Yo pensé que había muerto. Pensé en mi madre, en mi fallecido padre y en mi amor. Cuando abrí los ojos olí la pólvora y sentí la mano de una compañera que me dijo: ‘no estamos muertas’”.

Esta terrible experiencia será relatada por Iris en esta nueva etapa de la comisión.

“A todas esas personas que cuestionan las pensiones que se otorgan quiero decirles que no es tanto dinero. Nadie se hace millonario con ellas. Yo espero recibir la pensión para que mi nieta pueda estudiar. Quizás mi sufrimiento va a servir para algo y podrá paliar un poco los gastos de su educación. Nadie nos va a sanar de lo que nos pasó, ni los miedos, ni la ausencia de nuestros amigos, de todos quienes partieron y que aún no sabemos dónde están. Esto es lo mínimo que el Estado puede hacer por nosotros”, sentenció.

Jueves 18 de febrero de 2010
 
La vez anterior Iris Aceitón no presentó su caso, prefirió darle la oportunidad a quienes lo necesitaban más. Esta vez entregará su relato. Foto: Isabel Riffo.